simon diaz entrevista

El “purasangre” de la TONADA en sus 80 años
 

SIMÓN DÍAZ


El llanero que conquistó
 

a Venezuela y el Mundo

 

* El diario PANORAMA exalta la labor del folclorista más representativo del país. Desde Irak hasta Brasil conocen al tío Simón. Sus temas han sido grabados hasta en el ritmo hip hop. Su mayor aporte a la música nacional es su trabajo de rescate de las tonadas.
Texto: Andreína Barrios

hh

* CORRÍA 1980 y el amanecer llanero comenzó rápido al igual que todos los días. La fresca brisa matinal envolvía la sabana y removía delicadamente el olor a mastranto y ganado. Las gallinas bajaban del totumo y el merecure y eran esperadas por los gallos para hincharse de amor.
Bandadas de pericos, loros, paraulatas y corocoras adornaban sus alas con la suave luz del amanecer, revoloteando bulliciosas por lontananza y las garzas se convertían en testigos bellas, pero silenciosas del lugar.
En el estado Apure, vía hacia San Juan de Payara, se encuentra el hato El Guamachito. Allí relinchaban los caballos y las vacas con su mugido daban la bienvenida a la mañana.
La faena del ordeño iniciaba al despuntar el alba. Y en el hato se veía mucho movimiento. La gente caminaba presurosa de un lado a otro, mientras el intérprete venezolano Fermín Quevedo ultimaba detalles para que el cantante Simón Díaz grabe para el canal 8 una Gala Pagueada, faena llanera que se desarrolla antes de Semana Santa y consiste en sacar galápagos de los caños después de las inundaciones.
Cuando el Sol comenzaba a ocultarse y bajo el frescor de los samanes, el cuatro, arpa y maracas dejaban escapar sus primeras notas musicales, iniciando el joropo llanero en el caney.
EL CABALLO VIEJO
Mientras todos disfrutaban de la fiesta, apareció Maigualida, una joven de por esos lares, quien con su belleza natural eclipsó a Simón y a Cristóbal, un muchacho también presente.
Inmediatamente, el cantante comenzó a recitar algunos versos para la doncella y Cristóbal replicó: “¿Cómo vas a estar tú enamorando a esa mujer?... Si estás tan viejo”.
Y Simón le respondió: “Pero bueno, déjamela a mí. Tú te las quitas a sombrerazos, porque estás más joven... yo tengo el tiempo contao”.
“Recuerdo que una de las frases decía: quererse no tiene horario ni gallo en el vecindario... Después de esa faena Simón se fue a dormir”, relató Quevedo.
“No podía descansar -dice Simón- porque los versos de ese contrapunteo golpeaban mi mente. Me levanté, los organicé y me dije tengo en mis manos un gran tema. El documento quedó grabado en un cassette de Fermín Quevedo, pero a este se le perdió, así que 10 años más tarde la reconstruí y la aumenté”.
Lo que comenzó como un contrapunteo se convirtió en “Caballo Viejo”, una de las piezas musicales más internacionales del país que ha sido grabada por artistas como Ray Conniff, Plácido Domingo, Oscar D' León, Julio Iglesias, Celia Cruz, Gilberto Santa Rosa y hasta en ritmo hip hop por la agrupación Calle Ciega.
“Simón Díaz es un ejemplo de la preservación de valores y la cultura de un país. Es maravilloso que un hombre componga un tema y que cientos de artistas nos identifiquemos y deseemos cantarlo”, indica Santa Rosa.

EL BECERRITO
Más de 50 años transcurrieron desde que el pequeño Simón, el hijo del maestro Juan y doña María, llegó al mundo el 8 de agosto de 1928, en Barbacoas, pueblito aragüeño.
La belleza del paisaje y la tradición sirvió de ambiente para la crianza de ocho muchachitos (Margot, Ana, Simón, Rafael, Juan Bautista, Joselo, Manolo y Juvencio). Pero, esos elementos no eran suficientes en un pueblo azotado por las enfermedades y la desolación en plena dictadura gomecista.
Don Juan se fijó como meta ofrecer mejor futuro a su familia y recorrió Turmero, Maracay, Magdaleno y Villa de Cura buscando nuevos horizontes. “Nuestra infancia fue feliz, en medio de las carencias económicas. Jugábamos como cualquier muchacho de pueblo, con lo que se nos atravesara”, comenta Joselo.
El líder de la familia cayó enfermo y antes de morir llamó a su lecho a Simón y le delegó la responsabilidad. En el tema “Mi vida en coplas” el artista resume sus vivencias: “A mí que era el mayor/ me llamó antes de morir/y me dio nobles consejos que aun yo conservo aquí. Trabajo con dignidad/hicimos mi madre y yo/ella lavó ropa ajena/mientras yo serví de “pión”.
Y así lo hizo, al morir su padre. Toda la familia se mudó a San Juan de los Morros y comenzó a trabajar junto con su madre para el sustento.
Para sostener a la prole fue becerrero, muchacho de mandados, vendedor de chucherías y cuanto oficio le permitiera conseguir el pan.
“Simón -asegura Joselo- no sólo fue un gran hermano, sino que se convirtió en la figura paterna. Fue motivo de orgullo y admiración. Yo quería ser como él”.
Antes de cristalizar su sueño de mudarse a Caracas, a los 17 años, el destino lo llevó a probar suerte en la música e ingresó a la orquesta Siboney como atrilero primero y más tarde como vocalista.
En 1948, con la mayoría de edad, una mochila a cuestas y la seguridad de ser cantante y coplero, abandonó las llanuras para adentrarse en la selva de concreto caraqueña.
Su primer trabajo fue como cobrador de un banco y luego inició estudios en la Escuela Superior de Música, dirigida por el maestro Vicente Emilio Sojo, en la cual recibió clases por tres años y aprendió a tocar varios instrumentos.
A mediados de los años 50, Díaz se percató de que la tonada llanera estaba en peligro de desaparecer y a partir de ese momento al componer “Tonada del cabrestero” inició el rescate del género.
El cantante Mario Suárez en su casa en Caracas reunía a los artistas para jugar bolas criollas y en 1958 conoció a Simón quien se decía cantante.
- “¿Cómo está?... yo soy cantante y tengo varias cancioncitas por allí, me quiere ayudar”, preguntó Simón con acento llanero.
- “Mira, mijo, tú eres muy feo para ser cantante, quédate tranquilo y sigue trabajando en el banco. Además, ¿qué puedes cantar tú?”, le respondió Suárez, quien luego de ver el éxito del maestro confiesa que ese fue uno de sus grandes fracasos. “Me falló el olfato”.
CONTESTA POR “TÍO SIMÓN”
Nadie le dijo al tercer hijo de doña María que su vida lejos de la sabana sería fácil. Pero, el recio Simón se encargó no sólo de sus sueños, sino también de los de su hermano Joselo.
“A pesar de ser feo tuve la suerte de entrar a Rctv como humorista y ganaba casi el triple de lo que percibía Simón en el banco. Así que al ver eso, me dijo: 'Póngase a regar la especie en radio y en tevé que usté tiene otro hermano que es el que le da la mano pero que es mejor que usté'”, evoca Joselo.
Su gran logro televisivo fue en los años 80 con el espacio “Contesta por Tío Simón”. Allí, junto con los niños Chusmita, Coquito, Teresita, Zurima, Jéssica y Dulce María, captó la atención de los venezolanos.
“Éramos todos unos muchachitos y tuvimos la oportunidad de trabajar con tremendo maestro. Él fue el complemento de la escuela, nos enseñó sobre cosas que en un aula no se aprenden. En cada pregunta y en cada respuesta que surgía iba todo un mundo de conocimientos”, cuenta vía telefónica desde Caracas Virgilio José Tirado, mejor conocido como Chusmita.
“El tío -precisa- siempre fue muy amoroso con todos. Recuerdo que en una ocasión se fue de gira a Irak y nos dejó a nosotros encargados del programa y quedó feliz cuando vio el resultado”.
Ya no son los mismos niños y el pasar por esa escuela les ayudó a cimentar su futuro. Zurima es modelo y actriz y vive en Miami; Coquito es actor; Dulce María y Jéssica también han trabajado en televisión; Teresita no siguió en el medio, pero vive en Caracas; y el consentido, Chusmita, sigue cantando y acaba de terminar un disco en el que reedita algunos temas de 'Contesta por Tío Simón”.
La historia televisiva del maestro inició cuando firmó su primer contrato con Venevisión para conducir el programa llamado “La quinta de Simón” y luego animó “Mi llanero favorito”, “Venezolanamente”, “Pido la palabra” y “Simón, cuenta y canta” en diferentes canales nacionales, por mencionar algunos espacios.
El muchacho de alpargatas y sombrero de cogollo también saltó a la pantalla grande y participó en películas, como “Cuentos para mayores”, “Isla de sal” y “La empresa perdona un momento de locura”, ésta última premiada en Cannes y en el Festival de cine de Huelva, en España.
El investigador folclórico Rafael Salazar afirma que hablar de Simón es adentrarse a la pureza de la tonada, en la música raigal del llanero que conquistó la capital y el sentimiento profundo del pueblo. “Su mayor aporte es el rescate de la tonada”, asegura.
Como amigo es afable, regularmente tiene un chiste, un cuento y siempre está de buen humor, según la cantante María Teresa Chacín. “Cuando le dije que iba a parir y que deseaba que me escribiera algo con ese motivo se apareció en mi casa y me cantó 'Como pequeña gota de rocío', esa es la canción de cuna de mi hija Marité”.
MI QUERENCIA
En Caracas no tiene ni vacas para ordeñar, ni caballo para montar, pero su hogar tiene un gran jardín con una vista hermosa al valle.
Sobran los chinchorros y no es difícil tropezarse con el Caballo viejo en algún rincón tarareando la letra de alguna tonada o recostado resolviendo un crucigrama.
Simón, a sus 75 años, se rejuvenece con la energía de Simón Gabriel y Gabriela Alejandra, sus nietos de 5 y 4 años, quienes no dudan en subirse a su lomo para soñar que cabalgan por las espesas llanuras venezolanas.
Es que, además del monte y la flor de araguaney, la querencia más preciada del maestro es su familia: Betty y sus retoños Simón, Betsimar y Juan Simón.
Su historia de amor se inició hace más de 40 años. Betty era amiga de Joselo y una tarde lo llamó para cuadrar una salida al cine. Pero, quien le respondió la llamada fue Simón.
“Estuvimos hablando más de una hora, la ida al cine quedó pospuesta. Cuando lo conocí en persona no me gustó, pero me conquistó con sus atenciones y su poesía. Nos casamos el 25 de febrero de 1960”, rememora doña Betty.
“Recuerdo un aniversario de bodas y yo estaba limpio, no tenía nada que regalar a mi esposa y ella estaba embarazada. Estábamos en la Bahía de Juan Griego, se retrataba una hermosa Luna en el agua. Yo recostaba mi cabeza sobre mi almohada de esperanza, es decir, la barriga de mi mujer, viendo la Luna y a cuenta de poeta le di el regalo más bello y caro que hombre alguno le haya hecho a su mujer: le regalé el mar de las Antillas, que ni es colombiano ni venezolano, sino que es de mi mujer”, asegura el cantante, quien obsequió a su amada “Luna de Margarita”.
¿Cómo es Simón como padre? se autopregunta Betsimar, hija del cantautor llanero. “Él es maravilloso. Mi infancia la recuerdo rodeada de mucha gente, porque Simón es el tío de toda Venezuela”.
Como buen llanero es poco conversador, más bien es del tipo reflexivo. “No ha sido un padre ni autoritario, ni exigente. Para mí es un gran samán que nos brinda seguridad y nos cobija bajo su sombra”, agrega
La abogada y poetisa regresó de Nueva York en 1994 y desde su llegada al país comenzó a interesarse más por el trabajo de su progenitor. “Primero me involucré con la parte del derecho de autor y más tarde me vi produciendo y cuidando su carrera”.
El menor de los Díaz, Juan, evoca una niñez dividida entre la bulliciosa ciudad y la tranquilidad del campo en la finca de su padre. “No fue estricto. Fue más bien amigo, yo amo el corazón de mi padre”.
“Ver a papá imitando a un caballo por toda la casa con mis hijos en su espalda me hace pensar que el tiempo no ha pasado por él”, expresó Simón Díaz, primogénito del caballo viejo.
Hoy, las arrugas se dibujan marcadas en el rostro de Don Simón, su memoria le juega malas pasadas, pero su legado está presente. Más de 60 producciones discográficas, éxitos como “Tonada del cabrestero”, “El alcaraván”, “Mi querencia” y “Mercedes”, por citar algunos, además de pisar los escenarios de Hungría, Polonia, Inglaterra, Francia, España, Estados Unidos, Brasil, México, Chile, Colombia y Ecuador.
Como diría el tío en sus coplas: “Tengo esposa, linda y buena/Betty de mi inspiración/tres hijos que son mis retoños/de nuestra perfecta unión: Juan, Betsimar y Simón...¿Para qué yo pido más a la bondad de Dios? tengo el amor de mi pueblo y en mi madre bendición”.
NUMERITOS
Simón Díaz es el artista que más percibe ganancias por Derecho de Autor en Venezuela. Según las cifras de la Sociedad de Autores y Compositores, sólo en 2002 recibió más de 42 millones de bolívares y hasta mayo de 2004 recaudó más de 32 millones de bolívares.
En cuanto a las liquidaciones en el extranjero, las sociedades de autores que más cancelan a Simón Díaz son la italiana, española, alemana y norteamericana. Y las piezas más versionadas son “Caballo Viejo” y “Bamboleo”.
A sus 75 años, Díaz aún es el artista cuya imagen sirve para publicitar productos en radio, televisión y prensa.

NOTA: Este reportaje fue realizado hace cinco años (2003) y por supuesto sigue tan vigente, solamente es cuestión de cambiarles las fechas y sumarle los años. ¡Es la historia de SIMÓN DÍAZ!....(NEPA)

 

* SIMÓN DÍAZ "El Caballo Viejo", uno de los artistas venezolanos más conocidos en el mundo. En las graficas algunas estampas del artista y aparece tambien con el musico Alfredo Rojas y el periodista Nelson Padilla...